miércoles, 28 de enero de 2009

LA CASA



El hombre solo escucha la voz calma

con entornados párpados, como si un hálito
le soplara en el rostro, un respirar amigo
que remonta, increíble, desde el tiempo ya ido.

El hombre solitario oye la voz antigua
que sus padres escucharon antaño, clara
y absorta, una voz que como el verde
de estanques y colinas se oscurece al crepúsculo.

El hombre solo conoce una voz de sombra,
acariciante, que brota en tonos calmos
de un manantial secreto : la bebe absorto
con los párpados bajos, como si no estuviera al lado.

Es esa voz que un día ha detenido al padre
de su padre, a cada ser de la sangre muerta.
Una voz de mujer que resuena secreta
sobre el umbral de casa, cuando cae la sombra.



Cesare Pavese (San Stefano Belbo, 1908-Turín, 1950)

(Traducción de Horacio Armani)


L'uomo solo ascolta la voce calma
con lo sguardo socchiuso, quasi un respiro
gli alitasse sul volto un respiro amico
che risale, incredibíle, dal tempo andato.

L'uomo solo ascolta la voce antica
che i suoi padri, nei tempi, hanno udita, chiara
e raccolta, una voce che come il verde
degli stagni e dei colli incupisce a sera.

L'uomo solo conosce una voce d'ombra
carezzante, che sgorga nei toni calmi
di una polla segreta: la beve intento,
occhi chiusi, e non pare che l'abbia accanto.


È la voce che un giorno ha fermato il padre
di suo padre, e ciascuno del sangue morto.
Una voce di donna che suona segreta
sulla soglia di casa, al cadere del buio.

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