sábado, 22 de abril de 2017

TEXTOS




EL ARTE

alguna vez fue lo que hizo a las mujeres levantarse de sus asientos y bailar desnudas como dislocadas hasta al amanecer griego, mientras los hombres comían como animales y un poeta cantaba cosas que decía que veía. Ese juglar era un artista. Cantaba las bellezas exuberantes de los dioses nefastos que arremetían contra los hombres, porque así simplemente sentía al mundo más grande que él. 
Hoy los artistas no son otra cosa que cadáveres expuestos en vitrinas al igual que sus obras, tan muertas como ellos. No hay diferencia, todo es igual disfrazado de lo mismo; vestida de incertidumbres una obra vaga de salón en salón, de museo en museo, y es celebrada y premiada por muchos, y todo eso no sirve más que para alimentar la codicia del artista.

***

LA COCAÍNA

es la que me introdujo en el manicomio de mi cerebro. Me metió en las cadenas asociativas. Me hizo ver lo que es el cerebro, que es como una radio en la que hablan los demás. Porque yo soy un sujeto hablado, en el que hablan mis padres, mis abuelos, no yo. Entonces cuando vos comprendés que sos hablado y te ponés a escuchar la radio que habla, ahí comienza la locura… o el psicoanálisis. Yo elegí el camino de la locura. Entonces cuando vos tomás cocaína y te pasás días sin comer y sin dormir, llegás a lugares del cerebro impensados. Niesztche lo decía así: ‘cuando vos mirás el abismo, el abismo te mira. Y le gustás’. El inconsciente quiere que vos hagas eso. Que sufras, para que él goce. 

***

EL SISTEMA PASTORIL DE LA PSIQUIATRÍA

Me opongo al sistema pastoril de la psiquiatría que tienen que decidir qué tomo. Yo decido qué sustancias puedo tomar, todo el mundo toma drogas y yo elijo las mías, he tomado drogas toda mi vida. Creo que la droga más complicada que tomé hasta ahora es la cocaína, porque se instala de una manera donde uno pierde el control. La marihuana es muy adictiva, la gente está equivocada, una de las abstinencias más fuerte es la de la marihuana, peor que la de la cocaína. La gente puede tomar lo que quiera. Yo no creo que la casta médica deba hacerse cargo a la fuerza de la salud pública de la gente. Otra cosa curiosa, y esto está demostrado, las sociedades donde se aumenta el castigo, más consumen drogas, y las publicidades que hacen parece hechas por los carteles “La droga es un viaje de ida” ¿y qué clase de pibe quiere volver de Mar del Plata? Entonces está pensado para atraerte más. 

***

CÓMO LLEGAR AL ÉXTASIS:

Con el sexo indiscriminado, poligámico y promiscuo -promiscuo quiere decir en estado de confusión-, y con la droga. Son las dos cosas que producen éxtasis. Por lo tanto, la misma casta sacerdotal que prohíbe eso convierte a todos los inapestados. Por eso las mujeres promiscuas, los homosexuales o los bisexuales pasaron a ser seres perseguidos. Cuando el viaje al éxtasis fracasa, el individuo cae más atrás de sí...entonces el dealer se convierte en testigo de Jehová...el guerrillero en diputado nacional...la gran prostituta en ama de casa. 

*** 

LAS PAJAS

Aquella obsesión, que cada vez elegía mejor sus presas, fue perfeccionando los tiempos y la vorágine de violencia sexual con que las sometía. Aquella era la primera vez que me atrevía a utilizar la violación como argumento temático del guión de mis masturbaciones, que siempre fueron narrativamente complejas. Hasta ese momento había elegido casi siempre secuencias donde mis novias y amantes hacían el amor con mi peores enemigos, con los hombres más detestables, y aquello que en la vida real me hubiera destruido, en mis pajas elevaba la calentura a grados insoportables. Mi ética personal, que condena duramente la violación sexual, había conseguido introducir sus códigos perversos en la selva de las fantasías. 
Así que acicateado por el opio y el relajo evidente de mi voluntad, decidí abrir la boca del lobo de la caja de Pandora de los deseos. nadie me podrá convencer de que con aquellas pajas le hacía daño a alguien. 

***

LA INFELICIDAD DE LA PAREJA

No conozco una sola pareja que sea feliz. Se casan y dejan de flotar. Empiezan a preocuparse. Dejan de coger, de besarse la concha. Se convierten en cajas de seguridad, cuidan la economía. Porque la base del capitalismo no es la familia, es la pareja. La base de la maldición del mundo es que un hombre y una mujer se enamoren. El amor es una psicosis colectiva. ¡Cuando el hombre se enamora se convierte en un imbécil! En un degenerado. Lo dijo Freud: ‘el encuentro entre el hombre y la mujer es imposible’, porque cuando el hombre se enamora busca a su madre (¡mirá que mierda de sujeto!) y la mujer busca en el hombre a Dios, busca algo más misterioso. Pero no lo encuentra. Ninguno encuentra al otro, entonces se forma ese nido de frustraciones donde comen, duermen, cagan, tienen hijos y reproducen la maldición. 

***

EL FUTURO

es algo que también fue inventado, y como todo tiene que acabar. El futuro hace siglos es el pasado. El hombre citadino, -hoy ya casi no hay rastros de otro hombre-, sabe su futuro a cinco o diez años. Lo planifica, lo cuenta, la maquiniza. Compra automóviles o casas quintas o un convoy de tasas chinas en cuotas, porque sabe que estará allí una década después para seguir pagando. Cuando firma un pagaré ese hombre firma su esclavitud, o peor aún, su muerte, o su futuro, que hoy por hoy es casi lo mismo.

*** 

EL GUERRERO

Cuando el guerrero llega al borde del abismo, salta en posición de combate. El bailarín se arroja con paso de baile. El místico, en postura de meditación. El tonto tropieza y cae. Sin embargo, es curioso lo que hace el elegante: antes de caer al abismo, se da la vuelta y saluda. 

***

ESOS VIEJOS

flacos y orgullosos en el supermercado, arrastrando el carrito vacío con los ojos bajos y en silencio. Porque ellos creen que el silencio es de bravos. 
Esos viejos muertos de hambre que trabajaron toda una vida y no se roban ni una uva. 
Esos viejos que se cruzan con un muchacho rubio de pelo largo que no los ve porque va pensando en el futuro, porque este es un mundo de jóvenes que olvidan su origen y de viejos que no recuerdan el destino, pero si las moscas usaron corbata, si las balas cantaran blues, si el cielo sacudiera su viejo culo azul y las ventanas catódicas de los edificios explotaran, igual, igual habría un anciano babeando fantasías sobre las piernas de una muchacha e igual habría todos esos tipos con cara de clavo sonriendo por las calles del mundo.



Enrique Symns





Enrique Symns nació en Lanus, Provincia de Buenos Aires, Argentina, 1946. Periodista, escritor y actor teatral argentino. Ha publicado crónicas, novelas y biografías sobre grupos y compositores del rock argentino y latinoamericano.Desde 1982, trabajó en diferentes medios: fue redactor del diario "La voz", de "Clarín" en 1983, y en 1988 del diario "Sur". Estuvo al frente de publicaciones como El Porteño , Satiricón, Eroticón, Cerdos y Peces, El Cazador. También integró, como monologuista, el popular grupo Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, durante la década de 1980.Está cosiderado como uno de los narradores contemporáneos argentinos más influyentes de la llamada cultura urbana y el under porteño. Su lugar en la literatura argentina, primero como periodista y luego como escritor, comenzó en la década de 1980, tras vivir varios años en Holanda, España y Brasil. Retornó a Buenos Aires y en 1983 fundó la revista Cerdos & Peces, que marcó una impronta difícil de superar en cuanto al desarrollo de un estilo marginal, despojado de máscaras y convencionalismos. Durante los años 1998-1999 utilizó su corrosiva pluma en "La Maga"; y en Chile creó la revista "The Clinic". Symns es autor de "Ñan Fri Fruli Fali Fru - Los Redondos" (1992), "Invitación al abismo";"La vida es un bar", (Ed. Cuarto Propio- Santiago de Chile, 2000), y un libro que reúne cien poemas de Charles Bukowsky. Su ultimo libro es “El Señor de los Venenos” (Ed. El cuenco de Plata 2005). Su estilo literario aplicado en crónicas y textos, basado en el uso de técnicas propias de la literatura de ficción en el periodismo, como el recurso de la primera persona que vuelve inseparable al acontecimiento (noticia) del narrador y hace del observador un sujeto activo que influye con su subjetividad en el hecho, lo ubican como uno de los escritores argentinos más importantes de lo que en Estados Unidos se conoció, desde Hunter Thompson, como «periodismo gonzo» y brilló con lo que se llamó "periodismo de ficción".





jueves, 20 de abril de 2017

LA CÁMARA LÚCIDA



















   Creo que fue Heráclito quien fundó los principios de su observación filosófica sobre el escuchar y no en el ver, tal como hicieron la mayor parte de sus colegas. Como dijo Heidegger, escuchando a unos campesinos, "El agua no es H2O, sino aquello con lo que me lavo las manos". 

   Para poder observar la conducta de los fotones, los expertos han construido una especie de "caja negra" que simula la oscuridad total y entonces el fotón no se siente mirado. Nada en el universo quiere ser observado y mucho menos fotografiado, es decir, clonado en la falsa eternidad de un instante. 

   Todo aquello que es mirado, se enmascara de sí mismo. 

  El ojo es un cuchillo que intenta inútilmente rasgar las tinieblas que constituyen la realidad. 

  Recuerdo que después de tres años de estar de noviazgo con mi primer amor, vi por primera vez su rostro a la luz de una vela en una cabaña en Brasil. La vela, hace una danza donde las sombras son tan protagónicas como la luz. 

   Lo más apasionante de cualquier foto, entonces, es que devela siempre lo que no hay. 




Enrique Symns (Lanús, Buenos Aires, 1946)


IMAGEN:  Flor de la cocaína.




martes, 18 de abril de 2017

LA MAGIA DE LOS LIBROS




































     Las drogas más poderosas que he consumido en mi vida, las sustancias psicodélicas más transformadoras, fueron ciertamente algunos libros que he leído. 

  Cuando tenía 16 años, por ejemplo, las novelas de Leopoldo Marechal (Adán Buenosayres, Megafón o la guerra y El banquete de Severo Arcángelo) se transformaron en faros cuya luz atravesaban las penumbras de la miserable vida cotidiana, las rutinas embrutecedoras que agobiaban mi existencia, para iluminar la vida legendaria que desde niño había añorado como si ya la hubiera experimentado. Tal fue mi pasión por Marechal que, con la excusa de un falso reportaje para una revista colegial, fui a tocarle el timbre. Leopoldo fue un anfitrión encantador y paciente que nunca expresó el aburrimiento que le produjo mi acechanza. En aquellos años, tanto su escritura como la de Roberto Arlt me transportaban a un territorio legendario, una región imaginaria que desbarataba los límites convencionales de la argentinidad. Ellos recorrían en sus narraciones los senderos laberínticos de una promesa existencial que yo también me había hecho. 

     En mi juventud fui un lector adicto y obsesivo. Leía todo aquello que estaba señalado en el mapa de las lecturas que habían diseñado los expertos. Descubrí tarde que así como el mapa no es el territorio, ni el menú es la comida, la literatura no son los libros. La auténtica droga, la magia transformadora, estaba oculta en la sustancia de algunos libros extraordinarios que se disfrazaban de libros. Crimen y castigo no era una novela que sucedía en Rusia y las vicisitudes de aquel asesinato nos identificaban con el homicida. Raskolnikov era un tipo como nosotros y su crimen era una invitación desesperada a comprender que la ley no existía, que todo estaba permitido, que vivíamos en un mundo salvaje y despiadado donde el primer pez que tuvo hambre se convirtió en asesino. 

    Los poetas malditos (Baudelaire, Rimbaud, Lautréamont, Artaud) azuzaban el fuego que ya quemaba tu alma. Ellos eran una patada en el culo a todas las promesas de la vida normal, a la dicha del amor y a las normas de la decencia. 

    William Burroughs, quien durante muchos años se resistió a convertirse en escritor, asegura que fue la magia de Hemingway la que lo empujó a la escritura. “No sé si su relato París era una fiesta estaba siquiera bien escrito, lo importante es que la gente comenzó a comportarse como sus personajes, a vestirse como ellos. Eso no es literatura, eso es magia y es lo mío, me dije.” 

    A principios de la década del 70 llegó a mis manos uno de esos libros inolvidables que afectaron mi rumbo existencial tanto o más que cualquiera de los estímulos e influencias reales que me rodeaban. Fue Primavera negra, de Henry Miller. Ese libro me ayudó a comprender que eran inútiles los esfuerzos que yo estaba haciendo por convertirme en el idiota que los seres queridos me insistían que fuera. Fue como sacarme un traje gris y pesado que era yo mismo. Henry Miller me hizo dar cuenta de que yo era lo que no sabía que podía ser. 

    El poeta Néstor Perlongher, en la década del 80, dijo en una entrevista: “Piensan los alemanes, hacen rock los ingleses y narran los yanquis”. No se equivocaba: toda la narrativa del siglo pasado estuvo atravesada por los escritores sajones. Truman Capote y Norman Mailer dieron nacimiento a la narrativa periodística o documental aunque desde mi punto de vista la figura más influyente de ese género fue Ernest Hemingway, un escritor que dejó estampado un sello de heroicidad y bravura alrededor de su figura. 

    En el camino, de Jack Kerouac, fue un manual de instrucciones de cómo escaparse de la vida ordinaria y su lectura arrastró a una gran cantidad de miembros de mi generación a sacarse la corbata de estudiante universitario para salir a vagabundear como linyeras por las calles del mundo. 

    La melancolía etílica de Malcolm Lowry, la mirada vulgar y certera de Bukowski sobre los pequeños y miserables actos en que consisten las vidas, las demoledoras visiones casi cinematográficas de Raymond Carver sobre la sordidez que se esconde tras los modales de la convivencia, la mágica inventiva que surge en El palacio de la luna, de Paul Auster, o en Rock Springs, de Richard Ford. Esos escritores eran amigos invisibles y distantes que yo amaba como si los conociera. 

    En Latinoamérica, bajo la publicitada etiqueta del realismo mágico, la literatura se sumergió en el buceo obsesivo de un pasado mítico, en una reivindicación ideológica de los fantasmas de lo extinto. En nuestro país todos los relatos de las últimas dos décadas estuvieron signados por la presencia más o menos visible de las dictaduras militares, de la tragedia de los desaparecidos y de las distintas vicisitudes de la epopeya del peronismo. Esa narrativa nos propuso la asunción de una culpa, la conciencia de un fracaso, convirtiéndonos en prisioneros de la historia. Yo creo que el artista debe oponerse a la legitimidad de la historia. Mientras que las verdades que surgen del pasado nos sujetan y determinan, las que vienen del futuro nos liberan y nos exponen a las tormentas del extravío. 



(Diario Crítica 23.12.08) 

Enrique Symns (Lanús, Buenos Aires, 1946)




domingo, 16 de abril de 2017

POEMA MENOS UNO






















Yo
también quería,
hacer un poema como esos que hacen los grandes poetas.
Yo quería bordar los pliegues del amor y sacarlo 
del fango en el que la especie manda.

Yo quería volver a pintar los colores con el sesgo 
arborescente que preña el universo de las letras.
Yo quería reponer las palabras, peldaños para
ir y volver y volar…

volar
hacia lo más alto,
de lo alto,
de lo alto,
en un clima
de ascensión
jubilosa
y radiante,
para abarcar
desde una mirada
rasante todo lo existente,
lo soñado,
lo por soñar.

Y el
devenir de el devenir, el porvenir.
Siempre soñé despierto fabricar un poema contundente,
exquisito,
arrollador,
apasionante,
demoledor,
fantástico,
lleno de fuego
y nieve,
un poema
curador.



Tom Lupo




Carlos Luis Galanternik, más conocido como Tom Lupo (Charata, provincia del Chaco, 1945). Psicoanalista, poeta y locutor de radio argentino. Ejerce como profesor universitario en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora. Libros: Galanternik, C. (1979) Palabras para la esfinge. Poesía y psicoanálisis. Buenos Aires: Estrustrica (2004); y Entre muebles y sombras. Copetes, poesías, cuentos, aforismos, graffittis y otras combinatorias; Buenos Aires: Gárgola. Es también lector de poemas de otros autores; tiene dos discos grabados: En Mi Propia Lengua (2009) y Giro Hondo (2011).





viernes, 14 de abril de 2017

SOSPECHA DEL SEDUCTOR



















Años de uncir al yugo
de sus años pensados como historia
coherente, unívoca
nombres asimilables a estaciones, 
series de rostros, cuerpos, 
fundiéndose en los escenarios
y manía
de rogodearse en las afinidades;
foliar párpados,
modismos, combas del cuello,
agrupar timbres de la voz, fervores
políticos de cada nombre
disecado con prolija memoria.
O bien, impune,
lanzado a caprichosos cortes,
unir formas de andar, lecturas,
gusto por las tormentas.
hasta vibrar en las repeticiones,
saborear el hallazgo
como inesperada obra maestra,
propia virtud.
¿Qué mina ese poder?
¿De dónde salta la sospecha
de estar envuelto en una trampa, en trizas
el registro,
otro el secreto de la historia?
¿De quién esa visión de sí
como un reflejo vano,
la voz y el pellejo diluídos
puesto frente a un perfil
reunificado;
como que cada nombre de mujer
es una máscara infinita
un resplandor unánime?



Jorge Dorio




Jorge Oscar Dorio (Barracas, Buenos Aires, Argentina, 1958) .Periodista, escritor, poeta y actor argentino. Es muy conocido como panelista o conductor de programas televisivos y radiales. En su juventud estudió medicina, practicó deportes ―que incluyeron gimnasia sueca y esgrima― y escribió poesías.Hasta 1991 dirigió junto a Caparrós veinte números de la revista cultural Babel. En poesía publicó: "La mujer pez" (escrito en su mayor parte entre 19084 y 1986, y reeditado por Bajo la Luna, Rosario, 2013) y Huésped de sí mismo, más un libro de artículos periodístic os: La verba infamada. En 1984 comenzó su carrera en la radio, en el programa Sueño de una noche de Belgrano, con Martín Caparrós, que ganó el premio España Radiodifusión, otorgado al mejor programa de radio de habla hispana. Ese fue sólo el comienzo, posteriormente trabajó con Alejandro Dolina y con otros periodistas: Eric Calcagno, Alejandro Lingenti (ex-Télam) y Mariano Hamilton En T.V. también trabajó en Badía & Compañía, junto a Juan Alberto Badía, hasta 1995; entre muchos otros programas. Como actor debutó en cine con la película El lado oscuro del corazón, del Director Eliseo Subiela, en 1992; luego sólo hizo un par de películas más.





miércoles, 12 de abril de 2017

ORACIONES



























¿Qué tenían en mente los muchachos
lamidos por la siesta?
¿qué
filtraban con risas y a la sombra
de sus voces agudas, qué veían
al decir "cara" y "dios"?
¿Los muchachos tenían al oír
"verle la cara",
sumergidos en vapor de verano, al oír "dios" tenían
algo en mente?
¿hacían -supongamos-
de aire a lo que hubiera corriendo en sus cabezas
estampitas con cuerpos
de mujer, desmelenadas potrass
colgando de una cruz, bikinis
en fucsia o amarillo anudadas en cálices
dorados, togas púrpuras, pezones,
ojos alzados húmedos al cielo y guiños,
heridas junto a vulvas?
Es decir
¿entreveraban la frase los muchachos, diluían 
la frase así desnuda
con lo que ellos oían en la frase?
Y en otro tiempo, luego, cuando hacían
-cosa probable, con rituales
y movimiento, estilo, tics, tan semejantes-
adentro de mujeres los muchachos
su danza de muchachos, al hacerlo
¿veían una cara?
¿de dios veían algo? ¿era de dios
el rostro que miraban?
¿temerosos de dios oscurecían
los ojos, la memoria? ¿otros temores
entreveraban los hilos de sus mentes?
Y alguna vez
en ese entonces o en cualquiera
¿pensarían
errando en una siesta por sus mentes,
los muchachos de entonces, mirarían
su andar confuso entre las frases?
¿Cerrarían los ojos como presas,
ahogados se sabrían tan presa de la voz?
O ajenos como las parturientas o los gatos, fuera
de cualquier derredor
¿se dormirían los muchachos? ¿se hundirían
en sueños sin palabras?



DANCING

¡Cómo agradecen mis ojos, mascarita,
las nadas de tu vida,
los no rasgos, no voz, no esperanzadas
tristezas
ni rastros de emociones
los no gritos
                  si tuvieras dolor,
los no silencios
los no hay más que estar aquí,
mirando
tu cadáver móvil y turgente
tu cuero sin palabras! 




Jorge Dorio (Barracas, Buenos Aires, Argentina, 1958)






lunes, 10 de abril de 2017

LA MUJER PEZ




























EN VISIÓN

Esa mujer, los peces
sufren peor
que los de andar a oscuras,
los cieguitos
(nadie dirá "la mujercita"
por más que al verla
                    morir
hinchada, así, de luz
dé lástima la pobre)
sufren peor
los peces, la mujer
moviéndose
sin párpados, así
mirando sin parar
tan ávidos los ojos
para lo que hay que ver.



LAS INMORTALES

No es cierto que mueran las mujeres.
Entre los pliegues de los crímenes,
bajo la peste,
sobre las casas arrasadas cuando se abre la tierra
ríen las hembras jugando a la partida.
O hartas
de acceder a la voz, al movimiento,
se emperran en callar,
piensan inmóviles en algo
que huele a menta, muelle, sin edad,
algo sin huecos. Las mujeres
que a finaditas
no llegarán aprenden pronto
eso que saben todas las mujeres
aprenden
cómo se tiende hacia el silencio.
No es verdad
que las mujeres precisen memoria.



PERDIDA
Ella regresa de un lugar
que tampoco conoce.
Gruss

Cuando minada por el tedio espía
debajo de la cama, lenta, 
con maneras de cine, de relato nocturno,
corre la tela sin guión , sin música y espía
entre las patas de la cama,
la sombra sólo le devuelve sombra.
Si erra entre fotos y hurga,
ordena caras, prendas, se empecina
en hacer lógico el montón, fatal
el antes, lógicas 
las formas le confirman huecos.
Sin un temblor,
sin marcas en la piel untada
por las noches dadas a las series
donde se dice: vamos,
la desesperación es cosa de hombres,
le escapa al borde, cree
que hasta sus límites son falsos,
se arropa en el error, se duerme
sin soñar.




Jorge Dorio (Barracas, Buenos Aires, Argentina, 1958)





sábado, 8 de abril de 2017

LAS COSAS
























siempre con las cosas
la ropa
los platos
los huevos duros
el agua de la canilla
los juguetes tirados
lo caliente
lo frío
lo suave
lo pesado
las cosas que entran
en una mano
eso es lo que tengo
para armar un mundo.



LA CAMA

Si es cama grande
una madre
puede ser aristocrática
o humilde madraza
si está revuelta
todo es permitido
a todos hospeda 
recién tendida y con sábanas limpias
es un sobre
soy la carta
cierro los ojos
y me envío.



Roberta Iannamico




Roberta Iannamico. Poeta argentina, nacida en Bahía Blanca,  Provincia de Buenos Aires, en 1972. Reside en Villa Ventana,  donde realiza talleres literarios para niños, jóvenes, adultos y docentes. Libros publicados: El zorro gris, el zorro blanco, el zorro colorado, Ed. Vox, 1997; Mamushkas, Ed.Vox, 1999; Tendal, Ed. Del Diego, 2000,  El collar de fideos, Ed.Vox, 2001; Celeste Perfecto, Ed. Crudo, 2005; Dantesco, Ed. Vox, 2006; Muchos poemas, 2008. En literatura infantil y libros educativos ha publicado En patines 1 (1997), Los libros del Caracol 1, 2 y 3 (1998), Poemas con son y sol (2001), Nariz de higo (2005), Un zorro mete la pata, (2006). Caperucita Roja del Noroeste, Pulgarcito de la Patagonia, El sastrecillo valiente de las Pampas y La bella durmiente del Litoral, adaptaciones de cuentos clásicos ambientados en las culturas aborígenes de las distintas regiones del país (2007),  Bajo las estrellas , 12.000 años de historias Bonaerenses (8 relatos de ficción histórica para niños 2008) y Blancanieves de la Tierra del Fuego, entre otros. Ha colaborado con numerosos cuentos y poemas en libros de texto para diversas editoriales. Trabaja también en la composición de canciones para niños y adultos. 





jueves, 6 de abril de 2017

CAPRICHOS DE VACA



















La vaca dijo:
-Quiero ser princesa
Y la peinaron con peine de cristal.

Al rato dijo:
-Quiero ser un barco.
Y la empujaron hasta la playa,
la espuma del mar la acariciaba.

Ahí dijo:
-Quiero ser pájaro.
Y le pusieron pico,
le pusieron plumas.

Después dijo:
-Quiero ser una flor.
Y la regaron.
-Quiero ser la luna.
Y la salpicaron con brillitos plateados.
Siguió diciendo:
-Quiero ser una bruja.
Quiero ser un reloj.
-Quiero ser una mandarina.


Era una vaca antojadiza
pero hermosa como ninguna otra.




Roberta Iannamico (Bahía Blanca, Argentina, 1972)





martes, 4 de abril de 2017

LÁGRIMAS



















Bienvenidas lágrimas
al fin
algo sale de adentro mío
algo que verdaderamente soy
agua
sal
es un manantial
agua que hidrata el alma
agua que calma
que rebalsa por los ojos
nuestras ventanas
por la nariz
doble puerta principal
están baldeando la casa allá adentro
que reluciente quedará.



Roberta Iannamico (Bahía Blanca, Argentina, 1972)




Imagen: "Lágrimas", fotografía de Carolina Turletti.





domingo, 2 de abril de 2017

NIEBLA


















La niebla avanza 
por entre los árboles
por entre las casas
y en su avanzar se adensa
todo el paisaje
se vuelve lejano
envuelto
en blanquecino misterio
un velo
un tul
como el de las novias
como el de los muertos



Roberta Iannamico (Bahía Blanca, Argentina, 1972)





viernes, 31 de marzo de 2017

LA RADIACIÓN AZUL


























XXII

Campo de árboles secos
y tierra enferma
donde vive un amigo

Prendemos el radio
para hablar 
con algún aficionado

Y una voz aparece en ertéreo
"los voy a matar, perros"
pregunto quién es
"el que se electrocuta en tu cocina"

Entramos a oscuras
respetando la radiación azul
de un cuerpo que sale
del tomacorriente de la heladera

Una pasta marrón
se levanta y dice
"Denme forma o los mato"

¿Qué forma preferís, dice mi amigo?
¿Humana, vegetal, arte moderno?
"lo último", y parece entusiasmada.
La convertimos en pared con azulejos

Y vamos a tener, por fin
pared con quien hablar.



Juan Desiderio





Juan Desiderio. Poeta argentino, nació en el barrio de Caballito, en 1962. Lleva publicados hasta el momento: Barrio trucho (Trompa de Falopio, 1990); La zanjita (Trompa de Falopio, 1992, reeditado por Ediciones del Diego, en 2001); Ángeles Parricidas (Del Diego, 2001); Tos (By Trompa, 2003) y Trilogía sacra, Ed. Gog y Magog, 2005 y Obra poética (1990-2014), Hesíodo, 2015. Es uno de los referentes de la poesía de los 90',  de Buenos Aires.





miércoles, 29 de marzo de 2017

TU CARNE NO CIERRA



























Tu carne no cierra 
y esta zanja
es un tajo de muerte
tu sombra abierta
en la zanja es
un tajo de muerte
la carne del mundo
y hay un gritón enfermo
hijo de una hermosa gimnasta
un alma que corre
con autos de fuego
en las autopistas de nada
de una zanja.
La carne se cierra
el metal hierve
yo cosía tus manos
con el algodón de mi raza
más dulce
que el terror 
a la altura.



Juan Desiderio  (Caballito, Buenos Aires, Argentina, 1962)





lunes, 27 de marzo de 2017

DURAZNOS









































De repente te detuviste y

compraste tres duraznos

en una verdulería de un barrio cualquiera

tocaste las frutas, el color era hermoso

tenía zonas amarillas y el degradé llegaba al rojo oscuro

muy suaves en su punto

cuando las probaste se te transformó la cara

y disfrutaste de esa carne fresca

los vendedores eran dos

una mujer y un hombre

estaban inclinados sobre un recipiente

pelaban zanahorias y se miraban con deseo

interrumpiste la escena para comprar los frutos

y ellos lentamente reaccionaron

cuando les pediste que los laven

no podías esperar a llegar a casa

te gustó pensar que todas las frutas de esa verdulería

eran así de dulces y sabrosas

porque estaban contagiadas de la piel suave,

de la carne que no quiere descansar.



Olvidaste un durazno en mi casa

por alguna razón éramos dos

pero vos compraste tres.




María Paz Levinson 




María Paz Levinson. Poeta argentina. Nació en 1978 en San Carlos de Bariloche.  Publicó Ojos o Luces (1999), Blume (2001) y una traducción de El Bailarín de Hilda Doolittle (2000) en  Ediciones Deldiego, Un catálogo de todo lo que hay (2006)  en Gog y Magog y Cartas a Cactus, Ediciones Belleza y Felicidad (2008). Gracias a una beca, realizó el taller de poesía a cargo de Arturo Carrera, Teresa Arijón y Diana Bellessi y la beca de clínica de obra a cargo de Javier Adúriz en el Centro Cultural Ricardo Rojas, 2003. Desde entonces se dedica a su oficio principal: Es la mejor sommelier argentina, y una de las mejores del mundo. Así que brindemos, por ella,  y por la poesía que nos queda.




sábado, 25 de marzo de 2017

EL MAR ENFRENTE































EL MAR ESTÁ enfrente
no podías dormir sabiendo que estaba tan cerca
del balcón sentías el viento salado y la playa sola
querías ver brumas algas Todo, la mañana la tarde la noche
en una foto, que se pueda captar en una sola toma.
El niño gritó y sabías que no íbamos a salir a comer.
Siempre las invitaciones como proyectos de película ambiciosa.


***


TE DABA PÁNICO no sentir el suelo
las olas que con su regreso te mareaban
soñaste que era el mar argentino. Sí era,
pero en tus sueños los barcos estaban 
demsiado cerca, los pescadores a la noche
a la noche en el mar flotando
se ven las estrellas acá y estas luces
la última vez que viste el mar fue más al sur
ahora el mar te dejó en la playa y el agua
pasó, sin reparos, por encima.





María Paz Levinson (Bariloche, Argentina, 1978)






jueves, 23 de marzo de 2017

POEMA 28


















(...)
Así en la antiguedad
el hígado ocupaba el lugar sentimental
que después le tocó jugar al corazón.
Hacían paté con el hígado de Hamlet
y se lo comían en rodajas tostadas.
Está demás decir 
que esa teoría fue amputada
snap
por la mandíbula 
de una planta carnívora
que la historia
fija su precio por cabeza,
dicho de otro modo:
toda sangre derramada
viene de antemano negociada.




Martín Gambarotta



Martín Gambarotta nació en 1968 en Buenos Aires, Argentina. Su primer libro publicado fue Punctum, en 1996, y obtuvo el Primer Premio en el I Concurso Hispanoamericano Diario de Poesía. Le siguieron Seudo, en 2000, Repalso+Angola en 2005 y Refrito, en 2007. HA sido incluido en la antología Cuerpo Plural, Antología de la poesía hispanoamericana contemporánea en 2010.




martes, 21 de marzo de 2017

Y ABAJO Y ABAJO Y ABAJO






















ESTAMOS

      volando bajo.

                      estamos

Volando, muy, muy bajo, oh, dios mío.

                  estamos

              demasiado

          bajos.




(Últimas palabras de  Madelaine Sweeny, azafata)


Ezequiel Alemian





Ezequiel Alemian nació en Buenos Aires, Argentina, en 1968. Poeta, narrador, periodista financiero, agitador cultural (co-fundó El club de admiradores de Emeterio Cerro y El club de lectores de literatura soviética). Publicó el grupo de relatos: "Intentaré ser breve" (Simurg, 2000) y "El síndrome de Bessalko" (Paradiso, 2001); los poemarios La ruptura (Tierra firme, 1997), La devastación (Del Diego, 1998), Siete poemas '(Belleza y Felicidad, 1999) y Me gustaría ser un animal (Siesta, 2003); las crónicas Rayar (Amadeo Mandarino, 2000) y Diario del Mundial Alemania 2006 (Belleza y Felicidad, 2008) y los libros visuales El talibán (1AP, 2008) y El Tratado \contra el método de Paul Feyerabend y El libro blanco de la revista Time (ambos por Spiral Jetíy, 2010). Como periodista cultural, publica sus trabajos en los diarios Clarín y Perfil, en la revista Ñ y en otros medios.