jueves, 23 de marzo de 2017

POEMA 28


















(...)
Así en la antiguedad
el hígado ocupaba el lugar sentimental
que después le tocó jugar al corazón.
Hacían paté con el hígado de Hamlet
y se lo comían en rodajas tostadas.
Está demás decir 
que esa teoría fue amputada
snap
por la mandíbula 
de una planta carnívora
que la historia
fija su precio por cabeza,
dicho de otro modo:
toda sangre derramada
viene de antemano negociada.




Martín Gambarotta



Martín Gambarotta nació en 1968 en Buenos Aires, Argentina. Su primer libro publicado fue Punctum, en 1996, y obtuvo el Primer Premio en el I Concurso Hispanoamericano Diario de Poesía. Le siguieron Seudo, en 2000, Repalso+Angola en 2005 y Refrito, en 2007. HA sido incluido en la antología Cuerpo Plural, Antología de la poesía hispanoamericana contemporánea en 2010.




martes, 21 de marzo de 2017

Y ABAJO Y ABAJO Y ABAJO






















ESTAMOS

      volando bajo.

                      estamos

Volando, muy, muy bajo, oh, dios mío.

                  estamos

              demasiado

          bajos.




(Últimas palabras de  Madelaine Sweeny, azafata)


Ezequiel Alemian





Ezequiel Alemian nació en Buenos Aires, Argentina, en 1968. Poeta, narrador, periodista financiero, agitador cultural (co-fundó El club de admiradores de Emeterio Cerro y El club de lectores de literatura soviética). Publicó el grupo de relatos: "Intentaré ser breve" (Simurg, 2000) y "El síndrome de Bessalko" (Paradiso, 2001); los poemarios La ruptura (Tierra firme, 1997), La devastación (Del Diego, 1998), Siete poemas '(Belleza y Felicidad, 1999) y Me gustaría ser un animal (Siesta, 2003); las crónicas Rayar (Amadeo Mandarino, 2000) y Diario del Mundial Alemania 2006 (Belleza y Felicidad, 2008) y los libros visuales El talibán (1AP, 2008) y El Tratado \contra el método de Paul Feyerabend y El libro blanco de la revista Time (ambos por Spiral Jetíy, 2010). Como periodista cultural, publica sus trabajos en los diarios Clarín y Perfil, en la revista Ñ y en otros medios. 





domingo, 19 de marzo de 2017

YACE



























No hay, acá no veo, un pedazo de madera 
nunca va a enceguecer, ojos de carne 
y cáscaras de huevo -acá no veo-;
el viento se basta con el dolor de las hojas 
y la puerta del altillo que golpea 
mal cerrada; acá no hay 
sino ver y desear, no veo 
sino morir con deseo.

Pero borrar las opiniones vacías, tus esperanzas 
sin apoyo, los prejuicios, titubeos, 
los cálculos tentativos y otras materias
igualmente vagas o falaces supondría
dejar la mente en blanco, blanca, una cáscara de huevo,
pobre cosa hundida en un viento de campanario,
la liebre entre los helechos de la luna
acurrucada en una cuenca seca.
Si hay imágenes, ¿por qué hay memoria?
¿Quién levantó para el sol
una carpa en el mar?
La boca de la chica
que yace en el matorral, que yace
en el lecho de la zanja
dormida, y es picada
por las moscas, mordida
en los pies por ratas del agua
yo la vi, vi la boca, los pies
y no pensé, di vuelta a la hoja,
no pensé y volví atrás, cerré los ojos
ante el viento sin vida que pasaba
por encima de la zanja
barriendo el matorral.

La canción de amor
que fluyera detenida 
en cada palabra 
y que nadie conociera 
ni llegase a oír, 
esa que el día desnudo 
a la noche cantaría 
y la noche al otro día,

no, es imposible ahora:
las cuerdas flojas apenas vibran
y hay flores pisadas, pasto pisoteado
formando un camino, los murciélagos
revuelan en la pantalla sin chistar
y atrás de la ruta un poblado y arriba
la luna cuelga en un lazo de niebla.

Ya sin hambre ni sed, a medias oculta
por la maleza, el cuello reclinado
en el zócalo de la zanja
para que así la descubra el día
y con el rocío sea reparada,
los ojos en blanco,
yace.



Daniel García Helder




Daniel García Helder. Poeta y crítico argentino. Nació en Rosario en 1961. Reside en Buenos Aires desde 1990. Publicó El faro de Guereño (Libros de Tierra Firme, Bs. As., 1990) y El guadal (Libros de Tierra Firme, 1994). Fragmentos del inédito Tomas para un documental aparecieron en el sitio Poesia.com (Buenos Aires, 1996), en las revistas Punto de Vista (Buenos Aires, 1997), La modificación (Madrid, 1998), Matadero 103 (Sgo. de Chile, 2002) y en algunas antologías de poesía latinoamerica. Tiene escritos y publicados ensayos sobre Rubén Darío, César Vallejo, Juan L. Ortiz, Francisco Gandolfo, Juana Bignozzi, Francisco Urondo, Marosa di Giorgio, Alejandro Rubio, Raúl Gómez Jattin, Darío Canton, Néstor Groppa, etc. Formó parte del periódico Diario de Poesía y del sitio de Internet Poesía.com. Junto al poeta Arturo Carrera ha dictado Talleres de escritura. 



Imagen: Aunque parezca increíble el de la foto no es Salinger; sino el mismísimo García Helder, con un pupilo que le lee poemas, detrás.


viernes, 17 de marzo de 2017

EN UNA CHACRA DE ARMSTRONG


















Amigos de una tarde de calor
cuando abajo de la parra la cerveza
nos hervía en las venas y había
casi nada por hacer, del pozo
legaba un vaho de agua podrida
y el relámpago nervioso en el anca de un caballo
nos daba el espectáculo que el cielo nos debía:
esa tarde sin aire y sin movimiento
que parecía una piedra atascando el engranaje
también pasó, luego
todo pasa.



Daniel García Helder (Rosario, Argentina, 1961)





miércoles, 15 de marzo de 2017

EXHIBICIÓN DE ATROCIDADES


















Alguien pescó, cortó y dejó
en la orilla esta cabeza de pescado
unida simplemente a su intestino.
La veo y siento mi propia cabeza
cómo se continúa en la garganta
y más allá. Con el mar hasta el culo
se besa la pareja enamorada.
La joven pareja enamorada.
También estuve ahí, sí, claro,
¿quién no? Una mujer sin pelo
entra al agua con determinación.
Apelmazado de sal un perro suelto
olisquea por sorpresa la entrepierna
de una chica en bikini: “¡Salí,
perro de mierda!” (cito textual). Si tres
granos de arena secos son capaces
sobre la roca, al viento, de variar
en dibujos infinitos, ¿cuán atroz
puede ser la variación de esta escultura
que en arena dura y húmeda sugiere
un castillo, un torso femenino,
unas montañas, un circo, una frontera?
¿Qué se arrasa por dentro de los moldes
y convulsiona y en lo químico muta
mientras una tan campante veranea?



Laura Wittner




Laura Wittner nació en Buenos Aires en 1967. Publicó un libro de cuentos (Pintado sobre una jaula. Buenos Aires, Grupo Editor Latinoamericano, 1985), siete de poesía: El pasillo del tren (Buenos Aires, Trompa de Falopo, 1996); Los cosacos (Buenos Aires, Ediciones del Diego, 1999); Las últimas mudanzas (Bahía Blanca, Vox, 2001); La tomadora de café (Bahía Blanca, Vox, 2005); Lluvias (Rosario, Bajo la luna, 2009); Balbuceos en una misma dirección (Buenos Aires, Gog y Magog, 2011) y La altura (Rosario, Bajo la luna, 2015); cuatro libros para chicos, uno, en colaboración con la ilustradora Gwen Le Gac (Cahier du temps. París, Actes Sud, 2006); Cumpleañeros, La noche en tren y Gato con guantes. Fue, junto a Teresa Arijón, la única poeta mujer de los 90', aceptada por el clan de los poetas de los 90', en la Argentina (o Buenos Aires, que era casi lo mismo).  Es Licenciada en Letras, trabajó durante varios años en el diario Buenos Aires Herald y actualmente trabaja como traductora e imparte talleres literarios y de traducción.




lunes, 13 de marzo de 2017

FUERTE

















En la extremísima quietud del sueño,
como piedras, los durmientes imaginan
que la tormenta lo que hace no es caer:
es galopar hacia adelante en frenesí.
Tronarles órdenes a sus caballos
que si no fuera por las riendas
elegirían desbocarse poniendo como excusa
la aterradora iluminación electrizada



Laura Wittner (Buenos Aires, 1967)





sábado, 11 de marzo de 2017

RECUERDOS DE LA PEQUEÑA CASA DEL CANTO








































Era azul como su mano en el instante de la muerte. Era su mano crispada, era el último orgasmo. Era su pija parada como un pájaro que está por llover, parada para recibirla a ella, la muerte, la amante (o no)

Ya no sé hablar. ¿Con quién?

Nunca encontré un alma gemela. Nadie fue un sueño. Me dejaron con los sueños abiertos, con mi herida central abierta, con mi desgarradura. Me lamento; tengo derecho a hacerlo. Asimismo, desprecio a los que no se interesan por mí. Mi sólo deseo ha sido

No lo diré. Hasta yo, o sobre todo yo, me traiciono. Como un niño de pecho he acallado mi alma. Ya no sé hablar. Ya no puedo hablar. He desbaratado lo que me dieron, que era todo lo que tenía. Y es otra vez la muerte. Se cierne sobre mí, es mi único horizonte. Nadie se parece a mi sueño. He sentido amor y lo maltrataron, sí, a mí que nunca había querido. El amor más profundo desaparecerá para siempre. ¿Qué podemos amar que no sea una sombra? Murieron ya los sueños sagrados de la infancia y la naturaleza también, la que amaba

                                           abril, 1972



Alejandra Pizarnik 




Alejandra Pizarnik. Poeta argentina (Buenos Aires, 1939- id., 1972). Nació en el seno de una familia de inmigrantes rusos que perdió su apellido original, Pozharnik, al instalarse en Argentina. Después de cursar estudios de filosofía y periodismo, que no terminó, Pizarnik comenzó su formación artística de la mano del pintor surrealista Batlle Planas. Su obra poética, que se inscribe en la corriente neosurrealista, manifiesta un espíritu de rebeldía que linda con el autoaniquilamiento. Obtuvo su título en Filosofía y Letras por la Universidad de Buenos Aires y posteriormente viajó a Paris hasta 1964 donde estudió Literatura Francesa en La Sorbona y trabajó en el campo literario colaborando en varios diarios y revistas con sus poemas.Tradujo a Antonin Artaud, Henri Michaux, Aimé Cesairé, e Yves Bonnefoy. Formó parte asimismo del comité de colaboradores extranjeros de Les Lettres Nouvelles y de otras revistas europeas y latinoamericanas. Durante sus años en Francia comenzó su amistad con el escritor Julio Cortázar y con el poeta mexicano Octavio Paz, que escribió el prólogo de su libro de poemas Árbol de Diana (1962). Es una de las voces más representativas de la generación del sesenta y personalmente,  creo que es la gran poeta argentina del siglo XX, pero esto por supuesto es discutible. Su obra lírica comprende siete poemarios: La tierra más ajena (1955), La última inocencia (1956), Las aventuras perdidas (1958), Árbol de Diana (1962), Los trabajos y las noches (1965), Extracción de la piedra de locura (1968) y El infierno musical (1971). Después de su muerte se prepararon distintas ediciones de sus obras, entre las que destaca Textos de sombra y últimos poemas (1982), que incluye la obra teatral Los poseídos entre lilas y la novela La bucanera de Pernambuco o Hilda la polígrafa. También póstumamente fue reeditado el conjunto de sus textos en el volumen Obras completas (1994); sus cartas quedaron recogidas en Correspondencia (1998). Los últimos años de su vida estuvieron marcados por serias crisis depresivas que la llevaron a intentar suicidarse en varias ocasiones. Pasó sus últimos meses internada en un centro psiquiátrico bonaerense; el 25 de septiembre de 1972, en el transcurso de un fin de semana de permiso que pasó en su casa, se suicidó con una sobredosis de seconal sódico. Tenía 36 años.






jueves, 9 de marzo de 2017

UNA LUZ, UNA LÁMPARA


















Una luz, una lámpara,
la lejanía de la noche.
La lejanía de la lejanía
nace de mí, nace con música.

Vivir libre.

En los confines
las arenas,
la soledad,
la divina quietud del sexo.

Libertad de ser sólo ceniza.

Muero en la música de los sexos.




Alejandra Pizarnik (Buenos Aires, 1939- id., 1972)





martes, 7 de marzo de 2017

LA TIERRA MÁS AJENA































HUMO

marcos rosados en callado hueso
agitan un coktail humeante
miles de calorías desaparecen
ante la repicante austeridad
de los humos vistos de atrás
dos manos de trébol roto
casi enredan los dientes separados
y castigan las oscuras encías
bajo ruidos recibidos al segundo
los pelos ríen moviendo 
las huellas de varios marcianos
cognac bordeaux-amarillento
rasca retretes sanguíneos
tres voces fonean tres besos
para mi para ti para mi
pescar la calandria eufórica
en chapas latosas
ascendente faena!



SÓLO UN AMOR

Mi amor se amplía.
Es un paracaídas perfecto.
Es un clic que se exhala y
su pecho se hace inmenso.
Mi amor no ruge
no clama
no ruega
no ríe.
Su cuerpo es un ojo.
Su piel es un mapamundi.
Mis palabras perforan la
última señal de su nombre.
Mis besos son anguilas que él
Se ufana en dejar resbalar.
Mis caricias un chorro reminiscente de
música sobre fuentes de Roma.
Nadie pudo huir aún de su territorio
anímico.
No hay rutas ni pliegues ni insectos.
Todo es tan terso que mis lágrimas se
sublevan.
Mi creación es una mojigatería junto a
su rubio carromato.
En estos momentos el tintero alza vuelo y
enfila hacia linderos inacabables de
mosquitos haciendo el amor.
Suena el fatídico sonido. Ya no vuelo.
Es mi amor que se amplía.



YO SOY

mis alas?
dos pétalos podridos

mi razón?
copitas de vino agrio

mi vida?
vacío bien pensado

mi cuerpo?
un tajo en la silla

mi vaivén?
un gong infantil

mi rostro?
un cero disimulado

mis ojos?
ah! Trozos de infinito




Alejandra Pizarnik (Buenos Aires, 1939- id., 1972)





Los poemas publicados pertenecen a "La tierra más ajena",  primer libro de la Pizarnik; que ella misma eliminó de su obra completa y que había editado el poeta Arturo Cuadrado, en la editorial Botella al mar, en 1952. Quizá no le faltara cierta razón, porque estos textos no tienen la terminación y elaboración que presenta su obra posterior; pero aquí está el embrión, sin el cual, quizá el resto no hubiera sido posible: las imágenes surrealistas y el color negro, que todavía no es tan negro; y el borde.






domingo, 5 de marzo de 2017

UN MUNDO MEJOR



























     Es un solo misterio, y sin embargo tiene muchos nombres.
Pero estos nombres, también, no se conocen, o no se pronuncian,
o no se distinguen de sus semejantes. Inés, ¿andarás firmemente,
sin enroscarte sobre ti? Tu complicado padre mira quién sabe qué,
fuma y escribe. Mira las grandes hojas que escapan del cántaro:
te recuerda. El agua es perfecta como nadie. Y la noche, la noche
entra en la casa, la noche es este silencio donde existo y comprendo
que la muerte es inmensa como el amor, semejante al amor. Hay cielo,
tierras y otros seres en este mundo. Intentaron -ellos, tan queridos
y sin embargo tan perdidos por mí- hacer una historia conmigo:
¡lo que menos era necesario! El excelente abismo, el buen compañero:
arroja en él todo lo que ames, no te defraudará.

     En alguna parte estamos juntos. En alguna parte nos reunimos
a pesar de las palabras que hemos querido decir, pero no sin ellas.
La belleza fue un salto cada vez más grande hacia la verdad, pero no
hay más que eso, no hay más que eso y no te dejes robar, hija.



EN LA MELANCOLÍA DE UN DÍA DE OTOÑO

En la melancolía de un día de otoño
pensé en el niño que se fue de casa,
en el adolescente que lloró
cerca del río, entre los sauces y la luna,
pensé en el hombre que una vez se detuvo
en una calle roja donde, después de un carro,
sólo había un crepúsculo.
Pensé en aquella que atrapó la tormenta,
en los que dicen hasta luego y no vuelven jamás,
pensé en aquellos que tocaron fondo
en cualquier cosa inmensa que creyeron sin fin,
en las palabras que sólo se dicen a medias,
en lo que siempre queda sin resolver, pendiente
de respuesta o de un tiempo que no existe,
en el conocimiento cada vez más atónito,
en los derrumbes que no detiene un abrazo,
en los sueños que en vano hieren la realidad
(la realidad resiste, y es dura, y es porfiada),
en los planes perfectos que de pronto no sirven,
en los grandes relámpagos que nos dieron la pena,
en los insectos cercenados
que apuestan siempre a otra forma de vida,
y en las piedras que ignoran todo esto.

Pensé en mi hija que hoy, de pronto,
comenzó a comprender a Carlitos Chaplin.




Raúl Gustavo Aguirre 



Raúl Gustavo Aguirre. Poeta, ensayista, traductor, crítico literario y profesor universitario argentino, nacido en Olivos, Buenos Aires en 1927 y fallecido en la misma ciudad, en 1983. Autor destacado en la lírica argentina contemporánea, fue también un activo y fecundo animador cultural que, desde la revista literaria Poesía Buenos Aires, propugnó la corriente conocida como Invencionismo y alentó el quehacer de los jóvenes autores que mostraban un especial interés por la Vanguardia. En colaboración con el poeta y dramaturgo Edgar Bayley, Aguirre fundó, en 1950, la influyente revista literaria Poesía Buenos Aires, que tuvo diez años de existencia, reunió en sus páginas a los poetas argentinos más relevantes de la década del cincuenta; y donde Aguirre realizó admirables traducciones de poetas franceses contemporáneos.  La selección de poesía argentina que hizo para la Editorial Fausto, en tres tomos, en 1979, sigue siendo una obra de referencia y la primera antología realizada en la Capital, auténticamente Federal (no hay muchas más) y tan generosa que Aguirre tuvo hasta el gesto de excluirse de su propia antología (gesto improbable de encontrar hoy en día, por no decir imposible, en donde cada uno sólo quiere hacer bailar su trompo). Edgar Bayley junto con Aguirre y otros escritores crearon el invencionismo (cuyo manifiesto fue escrito por Bayley); una corriente poética influida por las vanguardias europeas: el ultraísmo, el surrealismo;  y por el chileno Huidobro, con el creacionimo. Mientras trabajaba en sus poemas, y los publicaba, Raúl Gustavo Aguirre se destacaba por sus cursos y conferencias sobre literatura, así como por su labor de crítico literario y promotor cultural. Publicó:  Cuerpo del horizonte (1951); La danza nupcial (1954); Cuaderno de notas (1957); Redes y violencias (1958); Alguna memoria (1960), Señales de vida (1962) y La piedra movediza (1968). En 2015, María Malusardi realizó una amplia selección de sus poemas que fue publicada bajo el título de "Obra poética", por Ediciones del Dock. De ese volumen fueron extraídos estos poemas y todos los de las dos entradas anteriores. 




viernes, 3 de marzo de 2017

SI EXISTE UNA VENTANA


























POESÍA

Mis amigos, los que en otro tiempo venían,
se apasionaban por ese tema.
En la ciudad de traficantes eran
sus corazones el mayor tesoro.

Mis amigos de pronto dejaron de venir.
Los vi de lejos detrás de los cristales
de enormes edificios alfombrados.
Les hice señas desde el viento.

Les hice señas desde el sol,
desde la luna y los planetas,
señas de espadachín, de siux, de mono.
Les hice señas pero no miraron.



LA QUE ESTÁ SOLA

La que está sola cree que está sola.
Mira su soledad, la extiende, la da vuelta
para ver al trasluz si está gastada,
si ya no es tiempo que se rompa.

La que está sola mira y mira en el espejo
y ve su rostro tan desamparado, su
necesidad tremenda de ser otra,
su no querer ya nada nunca más
y su quererlo todo para siempre.

La que está sola cree que está sola.
No ve todos los brazos que la abrazan.
No ve todos los sueños que la sueñan.



PARÉNTESIS

No es el rayo del dios
sino la ligereza
-infinito y herrumbre-
de un clavo que se dobla
lo que puede matar 
al que lleva un martillo
durante mucho tiempo
en su mano crispada.



COMPROBACIÓN

El cielo se refleja
en mi taza de té.
Cualquier milagro puede ser
si existe una ventana.




Raúl Gustavo Aguirre (Argentina, Buenos Aires, Olivos, 1927-1983)


Imagen: Fotografía de Caro Turletti:  Huellas -Frigorífico -2014.



miércoles, 1 de marzo de 2017

AVENTURA EN LA NOCHE


























STRIP TEASE


     Ella es toda alegría.
Danza
su canción
desnuda
para ella.

Los demás ven un cuerpo
se balancean en la magia
conocen una rara
libertad.

Aúllan porque temen
temen esa alegría
de pronto
tan pura entre los muertos
tan parecida a dios
o a un poema.



LA AMANTE

Un bello cuerpo de mujer 
se levanta en la noche y me saluda:
Sólo tú entre los hombres
puedes amar aún.

Y yo, el demente, yo el privilegiado,
tomo la gracia de ese cuerpo vivo
sobre el que los otros, más sensatos,
arrojaron desechos o napalm.

Ella es cálida y tiembla
cuando la nombro. Todavía
le parece muy raro
que no me dé vergüenza ser así.



YA NO TE GUARDARÉ

Ya no te guardaré; se deshizo la música
donde me pareció que estabas.
Eran cristales rotos o arena, no sé bien:
yo pisé y comprendí.

Comprendí con asombro que el tiempo se estiraba
desesperado y sin sentido
y que yo no era nadie
excepto el que te amó.

Eran cristales rotos, piedras o desventuras,
eran cuerpos o cenizas, no sé.
yo pisé y comprendí.



Raúl Gustavo Aguirre (Argentina, Buenos Aires, Olivos, 1927-1983)



Imagen: Kim Basinger, en el film "Nueve semanas y media".



lunes, 27 de febrero de 2017

HAY QUE BESARSE MÁS

































CATÁLOGO 

                      Hay que besarse más.
                         Roberto Galán

Besos de lengua 
como un tajo dulce 
Besos de tornillo 
Besos como si fuera esta noche la última vez 
Besos de labios 
Besos con ruido 
Besos destinados a estremecer 
Besos brujos 
malditos bienvenidos 
Besos que matan 
Besos que sanan 
Besos por compromiso 
Besos con precio 
Besos que valen nada 
de nada 
Besos de adiós 
Besos de a tres 
Besos no dados 
Besos perdidos 
para el amor y la memoria 
Besos cobardes 
muecas del alma 
Besos vacíos 

Como elegir el beso preciso 
el más precioso 

He aquí la cuestión. 



LA GORDA

Nadie se desviste como ella 
Desnuda y blanca 
se acomoda a mis huecos 
Los ensancha 

Yo me dejo chupar hasta los ojos 
Digerir dirigir dirimir 

Ella aplasta con su amor de giganta 
las imperfecciones que luzco 
y que ambos padecemos 

Y así planchadito planchadito 
descoyuntado el egoísmo 
triturada la razón 
soy su amante ideal 
el néctar exprimido que merece 
su pasión de ballena. 

                                    A Claudia Vieder 



BICHOS CHICOS

La araña de tu vientre
Las dos diablas que guardan las axilas
La que agita las patitas
en los pérfidos párpados
La que se come el sexo
sin piedad
La araña de tu firma
despatarrada en el papel
como en la cama
La araña
que en la entraña
araña con saña
sueños y futuro

Nunca sabrá por qué hoy
no la aplasto.




Reynaldo Sietecase (Rosario, Argentina, 1961)




Imagen: Nicole Kidman y Ewan Mcgregor, en el film "Moulin Rouge".




sábado, 25 de febrero de 2017

PINTURA NEGRA (Poemas de Francisco Goya)























AL MODO DE DOVAR

El alma tiene sus aromas
como la entrepierna

Delicados toques
olores profundos
hambres del aire tiene

Deseo conseguir el fruto
de lo que estoy tratando

La flor de tu secreto.



LA MAJA


Desnuda
Derrumbada

Un animal vencido
esperando la muerte

Sobre el tapete
la piel

hace un reclamo
a las miradas

Retengo este boceto
del pasado

Los trazos leves
el momento en que el alma
se entrega a
calamidades y derrotas

Rito de la pasión
saciada en su hermosura

¿Volverás a posar
Diminuta

como si nada pasara
Derrumbada
Desnuda? 




Reynaldo Sietecase (Rosario, Argentina, 1961)




Imagen: La maja desnuda de Francisco Goya.


jueves, 23 de febrero de 2017

LA RUBIA




























Enamorarse de la rubia, hasta los huesos
Perder el sueño, la camilla
El poco criterio, la cabeza
Ir con la rubia, tras la rubia
Por la rubia como el dante
Al mismísimo ombligo del infierno
Hay mujeres mas bellas pero la rubia es la rubia
Como el semen, el helado de crema
El impermeable amarillo de dick tracy
La rubia es una pesadilla que se vive despierto
La rubia es un enigma al final del hastío y de la fiesta
Y hay que amarla así
Rubia traicionera, amante del amigo
Escapada de un filme del deseo
Inútil convencerla, desteñirla
Implorarle piedad para este corazón
Antes de ella, sereno
Imposible evitar los conflictos nocturnos
Con sus ojos de barco, su Boca negadora
Su pelo de cerveza,sus otras obviedades
Su increíble figura de sirena terrestre
Maldecida en silencio por las viejas
Enamorarse de la rubia hasta los huesos
Antes de que la edad, la tumba
O la comodidad del hogar
Nos arruine la fiesta


(De: "Instrucciones para la noche
de bodas")


Reynaldo Sietecase (Rosario, Argentina, 1961)



Imagen: Iris Law (Lolita)




martes, 21 de febrero de 2017

CIERTA CURIOSIDAD POR LAS TETAS



















...pero siempre le queda a uno
cierta curiosidad por las tetas..
César Fernández Moreno (de Ambages)


Poco se habla
de las dulces montañas
proa del cuerpo
estilete de leche
                         ondulación permanente
                         buen vino
                         pezón
                         pez
                         son
                         saciedad
¿una madre se oculta
tras los rojos botones
que alimentan o excitan?

La succión es un rito
                               ancestral
solidario
el filósofo dijo:
nada es más importante
que una teta besada
en el lugar
              y el momento
oportuno 
               un ascensor que se para en el quinto piso
               el baño del colegio
                            en el recreo largo de los mediodías
               la plaza sin faroles
                            del domingo a la noche
               la matiné del barrio
               con la Sarli en los ojos
y la mano atrevida
buscando la entrepierna

una teta besada
                        roe monotonía
le devuelve a la boca
el oficio terrestre
                        de comer otro cuerpo
la teta
en su lenguaje
                        manantial y creíble
todo lo purifica
no importa la textura
            o el tamaño que tengan
en los pueblos se escucha
el rozar de las tetas
                        en las siestas de marzo
pienso
          que hay hasta tetas
arrastrando mujeres
por las calles desiertas
de las grandes ciudades

el mundo
             ha conseguido reducir
a fuerza
             de mordiscos y cobalto
tanto riesgo de cáncer
                                 mala hormona
pero
        a qué precio tan alto
        y desmedido
alguien puede besarme
las tetas que me faltan?



CARTA DEL OBSEDIDO

Necesito la transgresión de tu voz sobre la almohada
el asco de tu madre y los amigos
tus manos en mis nalgas necesito
el escándalo de tu cuerpo arriba de la mesa
el miedo compartido necesito compañera putita
tu forma de arrastrarte y succionarme
necesito el olor de tu piel y los insultos
tu cuello al desgarrar fláccido hueso
necesito el sabor de tu nervio tensado
la blanda herida que ocultas
necesito tu amor tu porquería
la tierna necedad
la muerte que me debes.



BREVE ADIÓS

Dulce amor
antes del alba
quien pudiera
reconocer tu piel
bajo la luna
             y así
abrigarte
         los ojos
de su brillo
para salvar
           la luz
cuando el olvido 
llegue.



Reynaldo Sietecase (Rosario, Argentina, 1961)